Con una superficie de siembra de 35.898 has de arroz esta campaña, la provincia de Sevilla es una las principales productoras de arroz de Europa, siendo su arroz conocido por su calidad y alto valor gastronómico, así como por las buenas prácticas agronómicas y excelentes rendimientos del cultivo en campo.
En nuestra provincia hay cuatro cooperativas asociadas a nuestra federación, Arroceros del Bajo Guadalquivir, Arrozua, Arroceros de Puebla del Río y SAT Arrocera El Rocío, controlando entre todas una superficie que supera las 20.000 has, con una producción en torno a los 180 millones Kg de arroz al año, siendo el 75% de este de la variedad puntal (largo).
De estas tres cooperativas, Arrozua es la única que además de producir arroz de alta calidad lo envasa y lo pone al alcance del consumidor, tanto en marca blanca de grandes superficies como con sus prestigiosas marcas propias Doña Ana y El Ruedo, siendo la variedad Marisma la más demandada por los profesionales de la restauración y amas de casa por la excelencia del producto.
Pero desgraciadamente el sector arrocero está atravesando una de las peores crisis de su historia debido a las exigencias medioambientales que desde la UE nos imponen con la restricción de sustancias activas para el control de plagas y la falta de alternativas para erradicar las enfermedades, los altos costes de producción, y sobre todo por el desplome de los mercados debido a las importaciones de terceros países y a la competencia desleal que nos hace la propia UE, al admitir en Europa un arroz sin la mínima trazabilidad ni las mismas condiciones agronómicas que aquí nos exige la normativa europea para producirlo.
Todo ello ha desembocado en unos precios en torno a los 250 €/Tn, que lejos de cubrir costes de producción genera unas pérdidas al agricultor entorno a los 300€/ha, y una parálisis absoluta en las transacciones comerciales de nuestras cooperativas, que, a pocos meses de empezar la nueva cosecha, aún tienen guardado en almacén el 50% del arroz del pasado año, con lo que ello supone para la economía de nuestras sociedades cooperativas y el grave problema de almacenamiento que se nos avecina.
Es por ello que, desde Cooperativas Agroalimentarias, junto con la Federación de Arroceros y organizaciones agrarias, nos hemos reunido en varias ocasiones con la Administración andaluza para trasladarle la gravedad del problema e intentar canalizar ayudas que mitiguen en lo posible esta ruina por la que atraviesa el sector, que de no verse atendidas redundará en la quiebra de muchas explotaciones agrarias y en una grave situación financiera de nuestras propias cooperativas.
El sector arrocero sevillano, además de generar riqueza en una zona de escasas alternativas agrarias y empresariales, aporta grandes beneficios medioambientales en las marismas de Doñana, siendo un cultivo sostenible y medioambientalmente respetuoso, por lo que urge buscar soluciones inmediatas para garantizar la viabilidad del cultivo y la rentabilidad de los agricultores arroceros de nuestra provincia.







